Blog editorial

Miércoles, 24 Junio 2020 01:49

Construyendo hábitos positivos Featured

Written by
Rate this item
(1 Vote)

Estamos viviendo tiempos muy difíciles y complicados, tal pareciera que nuestras vidas, familias, negocios y relaciones se encuentran en una pausa turbulenta y vivimos la incertidumbre de que no sabemos qué es lo que sigue. El día de ayer, por ejemplo, sumamos al estrés del encierro el tremendo susto de un temblor más, mientras, todas estas circunstancias van minando poco a poco nuestra temple, fe y esperanza. Habrá quien diga ¡yo estoy bien! ¡estoy confiado y mi fe es fuerte! pero sigue siendo tan solo un mecanismo de defensa ya que muy en el fondo seguimos buscando esa sensación de control sobre un horizonte que aparece innegablemente preocupante.

Muchos padres ya están desesperados en casa con sus hijos, agotando energías en inventar cualquier cantidad de actividades para ellos, al tiempo que tratan de mantener los quehaceres del hogar a flote; tantas cosas por hacer, tan poco tiempo y espacio, comienza a hacer evidente en nuestro estado emocional el desgaste. Ante lo que los padres se preguntan ¿qué podemos hacer en tiempos así? ¡danos ideas!

De los 0 a los 18 primeros años de vida es cuando desarrollamos más el sentido de individualidad en el que creamos cimientos y límites para construir lo que es la personalidad, con ayuda de los hábitos, la herramienta por excelencia que edificará nuestro futuro como adultos. Existen dos tipos de hábitos: los positivos y los negativos. Un hábito por definición es cualquier actividad que repetimos de manera constante y casi mecánica. Generalmente los cristianos llamamos “pecado” a los hábitos negativos, y en innumerables ocasiones he sido testigo de lo contraproducente de llamar “pecado” a los malos hábitos, ya que tal concepción de significado coloquialmente corrupto es una incitación directa al juicio y condenación, por lo que muchas ocasiones preferimos ocultarlos a cambiarlos, así que dejamos de trabajar en ellos; muchos de los cuales ni siquiera pueden ser catalogados “pecado” sino simplemente algo dañino. Por lo tanto, en este artículo les llamaremos hábitos negativos para fines prácticos.

Regresando al punto de interés, podemos permitirnos ver este tiempo de encierro como una oportunidad para trabajar en retomar o iniciar hábitos positivos en nuestra vida y en la vida de nuestros hijos.

Construir un hábito es como construir un edificio, es algo que tienes que comenzar a realizar y debes pasar por un tiempo largo de constancia para repetirlo una y otra vez hasta que se convierta en un hábito real, es decir, en algo que hacemos de manera natural. Justo como un edificio, se construye todos los días de manera constante, hasta que finalmente se queda allí, no se mueve (siempre y cuando se haya vigilado correctamente su construcción). Existe mucha literatura al respecto, pero no se trata de qué compres o leas, se trata de qué construyes. Recuerdo mucho los libros de carácter que utilicé durante el desarrollo de mis hijos, pero eran solo teoría si no se aplicaban, y esa es la clave ¡debían practicarse de manera constante para convertirse en una cualidad de carácter!

Estos tiempos de pandemia nos han mostrado lo frágiles que somos tanto como sociedad e individuo, lo expuesta que está nuestra salud y seguridad. Esta situación nos muestra el deber tan grande que tenemos al comenzar a tomar decisiones firmes en la construcción de hábitos positivos que promuevan una buena calidad de vida para los próximos años. Así que, no es tiempo de preocuparte por la escuela a la que tus hijos asistirán, la profesión que ejercerán o las habilidades que desarrollarán para convertirse en personas productivas e independientes. Es urgente que atendamos las cosas más básicas, comencemos por la salud.

Como mexicanos y latinoamericanos, tenemos pésimos hábitos alimenticios y una deplorable cultura de salud pública, consumimos azúcar, sodio y carbohidratos en exceso, mientras que ignoramos el agua simple y la carga de vitaminas necesaria para una dieta adecuada. Así que, antes de preocuparte por lo que tus hijos aprenderán, comienza a ocuparte por la manera en que deben comer, ya que eso dictaminará la manera en que puedan aprender y en ultima instancia les salvará la vida. Así que mi primer consejo es: enseña a tus hijos a comer de manera saludable. 

Es precisamente ahora que tenemos la oportunidad de cambiar los malos hábitos alimenticios por hábitos correctos. Ahora que estamos en casa tenemos tiempo de comer más sano, evita la comida chatarra, involucra a tus hijos en el proceso de elaboración de los alimentos, que ellos aprendan a guisar es fundamental para que aprendan a comer saludablemente. Enseñarse a comer requiere de tiempo, nuestros hijos deben aprender a decir “no” con discernimiento propio cuando un amigo les invita una rebanada de pizza o refresco, toda la comida de botana como papitas, churritos, etc. Que además de generar toneladas basura, provoca graves deficiencias alimentarias. Evita comprar alimentos procesados o congelados (como cajas de cereal, comida enlatada, etc.), todo este tipo de alimentos está cargado de químicos como conservadores y colorantes artificiales que ocasionan alergias, con texturas muy agradables pero con un grado nutricional pobre.

Puedes investigar sobre esto en internet, hazlo una materia de estudio en casa, genera rondas de equipos para que cada uno prepare los alimentos. No se trata de que los padres sean cocineros y vivan para atender a los hijos, recuerda siempre, la familia es un equipo y un hábito es entrenamiento, enseñar a comer sano requiere aprender a guisar sano, y esto se aprende, se entrena, se hace todos los días de manera constante. Recordemos que esta pandemia está atacando a un grupo social específico: personas con obesidad, hipertensión, diabetes, etc. y todas estas enfermedades son derivadas de malos hábitos alimenticios.

Durante este período de pandemia me ha llamado la atención una mamá que todos los días ha salido a correr con sus dos hijos, una niña de unos 10 años y un niño de 6 años, la encuentro siempre que salgo a correr. Ella va al paso de sus hijos, pero lo hacen todos los días. Ella está construyendo el hábito de una vida saludable ¡y está poniendo el ejemplo! ya que para construir un hábito se requiere ver que la otra persona lo haga y lo disfrute. Mucha gente dice que lo único que nos va a salvar en este tiempo es nuestra fe, eso no es cierto, seguramente si te mueres te vas a ir al cielo, pero créeme, si tus hábitos alimenticios son malos, ¡llegarás al cielo antes que aquellos que cuidan su alimentación y salud!



Otro hábito positivo es la lectura, el ser humano tiene igualmente una demanda natural de consumir determinadas cantidades de información que mantenga trabajando la mente, puesto que la definición clínica de la depresión es falta de estimulación. Todos los días necesitamos pasar tiempo leyendo y si nuestros hijos nos ven haciéndolo, seguramente ellos también lo harán. Leer nutre la mente, ayuda a concentrarnos, despierta nuestra imaginación, nos hace pensar, nos reconforta, así que debemos trabajar en este hábito.


Quiero concluir este artículo diciendo lo siguiente: cuando construimos hábitos positivos, de manera automática destruimos hábitos negativos, la única manera de erradicar un hábito es sustituyéndolo, así que sí puedes hacer algo muy provechoso en este tiempo de encierro y pandemia, solo trabaja en uno, dos o tres hábitos a la vez, puedes seleccionar cuál es prioritario para tu familia, pero estos tres hábitos son básicos: alimentación, ejercicio y lectura. Si logramos construirlos serán como un edificio que permanecerá para siempre y resguardará nuestras vidas en tiempos así o más complicados.

Read 184 times Last modified on Miércoles, 24 Junio 2020 22:14
Hilda Magaña

Hilda Magaña es licenciada en sistemas de computación administrativa, directora académica y creadora de educazion.net y prepaenlinea.mx

Acerca de educazion.net

Somos una institución educativa en línea con preescolar, primaria, secundaria y bachillerato con acreditación internacional para estudiantes de México y América Latina. 

© 2019 educazion.net

Buscar